Coloca sensores de movimiento en pasillos y baños para luces temporizadas, y de presencia en salas donde permaneces quieto leyendo. Ajusta el tiempo de inactividad para que no se apaguen antes ni queden encendidas después. Apoyados por enchufes inteligentes, cortan lámparas y regletas al abandonar el ambiente.
Un sensor de luminosidad evita prender lámparas cuando la claridad natural es suficiente. Define umbrales por habitación y combínalos con horarios solares. Así, la lámpara de mesa conectada al enchufe inteligente solo se activa cuando realmente aporta confort visual, no por costumbre o por simple impulso.